[Entrevista] Diego Ancalao, candidato presidencial mapuche: «La pobreza y la marginación del pueblo Mapuche es una decisión política»

El constituyente Rodrigo Rojas Vade, de La Lista del Pueblo, le entregó su respaldo públicamente y a él se suman figuras desde otros sectores, como Benito Baranda de Independientes no Neutrales, quien llamó a firmar por su campaña. Diego Ancalao busca convertirse en el primer candidato presidencial mapuche y para eso debe presentar 33 mil firmas al Servel. En conversación con El Desconcierto, el también director de la Fundación Instituto para el Desarrollo y Liderazgo Indígena, sostiene que su candidatura nace «como una respuesta a la falta de poder político» de los pueblos originarios. Además, es crítico con Gabriel Boric y Daniel Jadue sobre los que considera que «pertenecen a una elite chilena» y que sus visiones programáticas para los pueblos originarios son «eurocéntricas y partidócratas».

Diego Ancalao busca convertirse en el primer candidato mapuche a la presidencia y que se pueda generar «un debate presidencial plurinacional y no un monólogo como ha sido siempre». Es profesor, columnista, académico y director de la Fundación Instituto para el Desarrollo y Liderazgo Indígena. Se define como «mapuche, pero mi mamá no es mapuche, entonces yo pertenezco a ese segmento de Chile que es muy mapuche para ser chileno y muy chileno para ser mapuche«. Su carrera no está bajo el alero de ningún partido político y se encuentra en pleno proceso para sumar apoyos independientes.

De las 33 mil firmas que debe juntar le faltan 25 mil, pero se mantiene optimista y su campaña de recolección ha sido respaldada por personas que hoy tienen protagonismo en el debate constitucional. Rodrigo Rojas Vade, constituyente de La Lista del Pueblo y que fue uno de los candidatos a la vicepresidencia de la Convención Constitucional, le entregó su respaldo. Según Ancalao son varios quienes desde allí le dan su apoyo e incluso le ayudan a recolectar firmas. Aunque precisa: «yo no soy una persona que ellos hayan nombrado como su candidato».

De la misma forma, desde Independientes No Neutrales también suma aliados. Benito Baranda hizo un llamado a firmar por la campaña de Ancalao y Javier Fuchslocher, constituyente de Los Ángeles por la misma lista, también le dio su apoyo. «La política que tenemos que llevar adelante desde el sector excluido es justamente transformarnos en mayoría», es parte de lo que cree.

Su trayectoria política incluye una temprana militancia en la DC, una candidatura a diputado por el PRI en 2013 y una postulación senatorial como independiente por el Partido Humanista en 2017, cuando la colectividad pertenecía al Frente Amplio. También, alcanzó la presidencia de Izquierda Ciudadana, colectividad que llegó al gobierno en el segundo periodo de Michelle Bachelet. Al respecto, cree que su historial no debiese restarle apoyos y que abandonó la política partidista «justamente por las razones que La Lista del Pueblo y que nosotros como independientes criticamos a los partidos».

En conversación con El Desconcierto, asegura que su postulación «no es una candidatura, es un proyecto político que tiene como misión también unir los dos mundos que existen dentro del territorio, que es el chileno y el mapuche, porque el 95% de la población chilena tiene sangre mapuche». Además, lanza una crítica a los candidatos de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric y Daniel Jadue, sobre los que asegura que pertenecen a la elite y que se buscan «poner un disfraz o vestirse de pueblo».

-¿Cómo nace esta candidatura?

-Esta candidatura nace sustancialmente desde muy abajo, desde la falta de oportunidades. Porque el pueblo Mapuche hace 140 años no ha tenido oportunidad de participar del debate presidencial, para ser un debate presidencial plurinacional y no un monólogo como ha sido siempre. Nace desde la vereda de la marginación, de la falta de oportunidades, pero también como una respuesta política dentro del marco democrático a la controversia que hay con el pueblo Mapuche de parte del Estado. Pero además, como una respuesta a la falta de poder político. Los estudios del PNUD sobre la democracia en Chile hablan de que la pobreza, la desigualdad y la exclusión indígena son consecuencia de una desigualdad política. Eso quiere decir que la pobreza es una decisión política, así como la marginación del pueblo Mapuche, no es una casualidad ni un designio divino. Se ha transformado la “partidocracia” en una cúpula que hace leyes para ellos y no para resolver la pobreza. Por eso es que entonces en Chile se fabrican súper ricos y súper pobres, porque la dominación, como dice un sociólogo francés, es por medio de las leyes, por lo tanto, la liberación también debería ser por medio de las leyes.

-El pasado 28 de junio se realizó una ceremonia ancestral para apoyar su candidatura, ¿qué grupos o comunidades lo apoyan?

-Acá en la ceremonia participaron fundamentalmente comunidades del territorio Laftche, también participaron de la waria (ciudad) de Santiago, la lonko Marta Porma, por ejemplo, viajó de allá. También viajó gente de Panguipulli, Lanco, gente de distintos sectores del Wallmapu. La Machi es Natche, Jacqueline Huilipán. Esto fue una ceremonia muy espiritual donde lo que se hace es un nütram, donde se entabla un diálogo con los ngen mapu y los wenumapu y donde se les planteó a ellos esta idea. Esto nace con esa fuerza espiritual. Los respaldos de las personas que me están apoyando me escriben de todo Chile, desde el Parlamento de Mujeres Indígenas del Norte, desde la gente que es Colla en Tierra Amarilla, y así en todas partes de Chile hay personas que están apoyando la candidatura y que están reuniendo firmas en su territorio.

-¿Tiene entonces apoyo de otros pueblos originarios?

-Si, del Parlamento de Mujeres Indígenas del Norte, donde también están hermanas que son Rapa Nui, es bien amplio. Pero una de las preguntas que me planteaban siempre era que ‘para ser candidato mapuche, ¿usted cuenta con el respaldo del pueblo Mapuche?’. La respuesta que yo le di a ese periodista es si ¿usted le pregunta a los candidatos chilenos si cuentan con el apoyo del pueblo de Chile para ser candidatos? ‘No’, me dijo, entonces por qué tendría que preguntármelo a mí. ¿Ser mapuche significaría una particularidad distinta para participar en un proceso democrático? Por eso vamos al proceso democrático.

-Obtuvo el apoyo de parte del constituyente Rodrigo Rojas Vade, ¿cómo es su acercamiento a La Lista del Pueblo?

-Yo soy de ese pueblo completamente excluido o postergado. Yo pasé por el Sename, conozco la cosa de verdad, no lo aprendí en los libros como muchos del Frente Amplio. La relación con Rodrigo fue desde ese punto de vista, a él le llamó un poco la atención que un mapuche estuviera haciendo este proyecto y hay ciertas particularidades que nos representan. Él, todo lo que ha vivido, el enfermarse y quedar en bancarrota, una realidad que vive todo Chile. Antes era el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, ahora es el que esté libre de deudas que tire la primera piedra. Esas cosas nos van uniendo, llegamos a un punto que concluimos que teníamos muchas cosas en común y sostenemos que Chile debe unirse desde lo que nos asemeja y no desde los que nos diferencia. Fue una decisión de él que tomó para apoyar la candidatura. Es una persona valiente, creo que es su particularidad fundamental que lo hizo apoyarme cuando nadie me apoyaba. También hay varias personas que son de la Lista del Pueblo, pero que no son constituyentes y que están apoyando en distintos sectores. Hay jefes de campaña de constituyentes electos que están apoyando. Hay un grupo bien transversal, incluso hace unos días desde la lista de Independientes No Neutrales.

-Benito Baranda le entregó su apoyo para reunir firmas…

-Claro, salió públicamente a pedir la oportunidad de que estén en el debate presidencial los Mapuche. Y también Javier Fuchslocher, constituyente de esa lista, que es de Los Ángeles. Esos son apoyos espontáneos que han ido naciendo y que uno lo agradece mucho en un momento en que han sido tan importantes cuando no te toman en cuenta.

-Entonces, ¿no se le podría posicionar todavía como un candidato o parte de La Lista del Pueblo?

-Yo me siento particularmente como de La Lista del Pueblo, porque ellos para mí representan al pueblo excluido, el independiente que no es tomado en cuenta. Desde ese punto de vista me siento cercano a ellos, pero no hay una conversación, en primer lugar, y segundo, no hay tampoco una decisión de ellos. Soy un independiente que es del pueblo, que cuenta con apoyos de ese sector, pero yo no soy una persona que ellos hayan nombrado como su candidato. Deben haber muchas divisiones adentro, debe haber gente que quiera apoyar al PC, otros al Frente Amplio, no sé. Pero yo personalmente no he tenido una conversación directamente con ellos sobre este punto. Lo único que tengo claro es que el único candidato a presidente, en este minuto, que es mapuche y que es del pueblo excluido, soy yo.

-¿Cree que debe existir una articulación por parte de todos estos grupos? Entre pueblos originarios, Lista del Pueblo, Independientes No Neutrales o Territorios en Red, donde participa el alcalde Jorge Sharp, por ejemplo. ¿Cómo se podría dar?

-Siento que la política que tenemos que llevar adelante desde el sector excluido es justamente transformarnos en mayoría y para eso tenemos vocación de mayoría y vocación de poder. En ese contexto hay que conversar con las personas que uno tiene afinidad ideológica, social y de origen. Se va a formar un vacío de poder muy grande. Si es que estos sectores que a puro pulso, con sufrimiento en las calles, con gente asesinada y gente que perdió la vista, porque esos son los actores reales de lo que está ocurriendo hoy día, si no se llena ese vacío de poder dentro de los acuerdos, entonces sectores de la política antigua van a tratar de capitalizar hacia ellos. Sectores de los mismos partidos políticos de la Concertación o sectores del Frente Amplio van a intentar llevarse el poder social para la casa. Los actores sociales, los dirigentes, los que tienen vocación de cambio deberían articular una fuerza para evitar que ese poder social, con tanto esfuerzo construido y que tantos años demoró en nacer, se capitalice por sectores que son parte del problema.

-En su historia política se incluye una militancia en la DC y haber sido presidente de Izquierda Ciudadana, partido que formó parte del gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet. ¿Cree que ese acercamiento a la ex Nueva Mayoría le pueda jugar en contra para sumar apoyos desde sectores que repudian a ese bloque?

-Efectivamente yo estuve ahí y renuncié a la Izquierda Ciudadana porque me di cuenta que adentro de ese partido, que era súper pequeño, habían disputas de poder y que habían dueños de partidos, entonces al final uno parecía una especie de instrumento de negociaciones de otros. Renuncié en el 2016 porque se transformó en una especie de micro castas, estuve como un año y medio de militante, justamente por las razones que La Lista del Pueblo y que nosotros como independientes criticamos a los partidos. Se transformaron en una cúpula de poder solamente para mantener privilegios de ellos. Yo no me siento parte de ese proceso porque yo renuncié estando ese partido en el gobierno de Bachelet. Siento que la consecuencia de eso es, como dice Michels sobre la sociología de los partidos políticos, que la única forma de comprender a los partidos, en sus aciertos y sus errores, es verlos desde adentro. Esa práctica sociológica que tuve me hizo convencerme que este es un proceso de enfrentar a estos grupos de poder y por dentro no puedes, porque por dentro te tratan muy mal.

-¿Entonces no cree que le pueda jugar en contra?

-La razones que nos hacen converger es justamente que hemos descubierto en la práctica que el problema que tenemos es de los dueños de los partidos políticos. Tenemos esos puntos en común. Ocurre la siguiente particularidad. Estuve en una reunión con unos peñis que me dicen que tienen que tomar la decisión entre apoyar a Jadue y apoyarme a mí. Algunos sectores decían que el problema era que yo había militado anteriormente en este partido, yo le decía que efectivamente yo milité, pero yo soy independiente desde el 2016, no de ahora. Entonces no entiendo esa controversia cuando Jadue es militante de un partido. Te plantean purismos para algunos, pero para otros no.

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Gabriel Boric y Daniel Jadue

-Formalmente, las otras candidaturas desde la izquierda son las de Gabriel Boric (CS) y Daniel Jadue (PC), ¿qué opinión tiene de ellas en relación a sus posturas frente a los pueblos originarios?

-Tanto Jadue como Boric pertenecen a una elite chilena, uno es croata y el otro de origen palestino, pertenecen a esos grupos de poder que han llegado a Chile y han construido poder social, político y económico. Para mí no son de la población o pueblerinos, y veo que ellos se quieren poner un disfraz o vestirse de pueblo, tratar de allegarse lo más posible al pueblo y disfrazarse de pueblo. Pero yo no tengo un Chrysler, como uno de ellos, tampoco me prestan un barco para ir a una isla a ver a mi familia. En el caso de los pueblos indígenas, me parece que es una buena recopilación de todas las propuestas que se han hecho en estos 40 años de vuelta a la democracia, que ellos la tratan de sintetizar y presentar, pero nuevamente desde una visión muy eurocéntrica y partidócrata.

-¿En qué sentido?

-En el sentido en que se toma el tema de la plurinacionalidad como una gran solución, sin explicar o sin comprender que la plurinacionalidad es ubicar a los pueblos originarios en un nivel horizontal en el debate de la nación chilena, que no es un concepto tomado de un libro para aplicarlo a un programa. En ese sentido, los pueblos indígenas siempre han sido interpretados por estos sectores sin ser actores. Lo que planteamos va mucho más allá del programa, es que nuestras demandas, lo que queremos como pueblo, lo tenemos que plantear nosotros, sin intermediarios y sin interpretes. Esa es la diferencia.

-¿Qué coincidencias encuentra con los programas de Boric o de Jadue?

-Hay coincidencias porque gran parte son como programas tipo, que cambian algunas o muy leves cosas, pero el programa de nosotros tiene una diferencia fundamental. Por ejemplo, cuando se habla de nacionalización de empresas extranjeras extractivistas, claro, esa nacionalización estaría bien, pero si es para seguir destruyendo la madre tierra de la misma forma que lo hacen estas otras empresas extranjeras, entonces ahí tenemos una gran diferencia. Lo que nosotros queremos es salvar la explotación, salvar la Ñuke Mapu, como decimos en mapudungun o Pachamama, como dicen en aymará. Es una diferencia fundamental, porque el único candidato que plantea un modelo distinto de desarrollo somos nosotros. Estos otros sectores plantean que el centro del desarrollo es la persona, pero nuevamente por sobre los recursos naturales. Lo que nosotros planteamos es que lo que tiene que estar en el centro es el itrofil mogen, o sea, la vida en todas sus formas. Dentro de la cual la persona es parte de ese todo y que los derechos de la naturaleza son inseparables de los derechos de las personas. Comprender esta particularidad es lo que permitiría la preservación de la especie humana. Hay una diferencia sustancial en lo que es programa, pero también en lo que es la filosofía del desarrollo y del küme mogen, el buen vivir.

-¿Qué otros grandes ejes tiene su programa de gobierno?

-El cambio de la matriz productiva, ya no se puede seguir vendiendo el litio a los chinos y después comprándoles las pilas. El Estado se tiene que ser parte del desarrollo. Este no es ningún programa nuevo, esto ya lo había planteado Pedro Aguirre Cerda cuando se crea la Corfo, donde él planteaba su teoría desarrollista, que tiene que ser modificada, pero que fundamentalmente es que el Estado tiene que hacerse cargo del desarrollo económico, no dejarlo a privados, empresas extrajeras o a grupos económicos nacionales. Ese cambio de la matriz productiva pasa porque las materias primas se procesen en Chile. Dicen que los costos son muy elevados, pero es parte de la justificación, porque los que dicen eso son los que se benefician de este sistema que extrae todo y Chile se mantiene pobre. Creemos que con esto se puede evitar lo que pasa hoy día: que hayan personas pobres en un país con tanta riqueza.

Lo otro que es un pilar fundamental y que yo como profesor tengo la atención puesta en ello, es que el sistema educativo tiene que ser para formar talento humano. Debe haber una inversión económica de tal nivel que se permita el desarrollo de talento humano como un capital de desarrollo del país. Como ocurre en países desarrollados, que no viven de la sobreexplotación de la naturaleza, sino que del gran talento humano y el gran número de inventos en este mundo de las tecnologías que estamos enfrentando. Hay que llegar a ese nivel y para eso hay que cambiar la matriz educativa. En eso hace bien incorporar que lo plurinacional no es solamente en el papel, en la Constitución ni en el discurso, sino que debe ser desde la educación, desde los más pequeños.

Elisa Loncon y la lucha constitucional

-Como aspirante a ser el primer candidato presidencial mapuche, ¿qué significado tiene para usted que la Convención Constitucional esté presidida por la constituyente Elisa Loncon?

-Eso es una cuestión para nosotros de mucha significación, porque el que una mujer mapuche, profesora, igual que yo, Natche, del mismo territorio que soy yo, sea presidenta de la Convención Constituyente, demuestra tres cosas. La primera, es que nos da una luz de esperanza en este proceso que estamos enfrentando; la segunda, es que rompe todo ese discurso de que los mapuche son menos capaces que otros para hacerse cargo del país; y una tercera, es que si hay una presidenta de la Convención, también puede haber un Presidente de Chile que sea mapuche. Se abre camino a una esperanza como país para construir desde estos dos mundos y refundar Chile desde los de abajo, los excluidos. Pero, con esa humildad mapuche de la filosofía ancestral, desde lo norche, quiere decir, en mapudungun, que esas personas que dicen una cosa la cumplen. Que tiene que ser kümeche, personas que hacen el bien. Tiene que ser kimche, persona que practique el oír y aplicar la sabiduría. Esto no significa tomarse el poder para nosotros, sino que aportar desde nuestro origen a la construcción de un nuevo país. En ese contexto, lo que ocurre hoy día con la lamngen Loncon es muy importante porque nos permite hacer esta construcción, que mucha gente comprenda que sí se puede cambiar el país desde nuestras raíces.

-El constituyente Adolfo Millabur ha sostenido que uno de los objetivos que tendrá en la redacción de la Constitución es asegurar no solo reconocimiento de los pueblos originarios, sino que la autonomía y autodeterminación. ¿Coincide con esa postura?

-Adolfo está diciendo algo que va inmerso en este tema. Las naciones originales al ser reconocidas en la plurinacionalidad, lo que en el fondo se está entregando es un estatuto jurídico nuevo a los pueblos indígenas donde ubica a las naciones primarias y las pone al mismo nivel que las naciones chilenas. Cuando, el artículo 5° de la Constitución dice que la soberanía recae en la nación chilena, ahora debiera decir que la soberanía recae en la nación chilena y en la primeras naciones originarias. La soberanía de estas naciones se expresa por medio de los instrumentos del Estado, de los órganos colegiados, de los sistemas electorales, para lo cual se tiene que crear una nueva arquitectura para que se ejerza esa soberanía de los pueblos indígenas. Tiene que ver con la creación de nuevos instrumentos, como participación política desde el municipio y los cores, hasta lo legislativo y sucesivamente así. En ese contexto se enlaza lo que es el Tratado de Trapihue que firmó Chile con el pueblo Mapuche en 1825. Al incorporar esta variable se debe reconocer ese tratado y eso viene en transformarlo, en la actualidad, en un estatuto que regule la acción política, territorial, educacional de los pueblos originarios. Cuando hablamos de autonomía no estamos hablando ni de independencia ni separación, lo que estamos hablando es la construcción de este estatuto jurídico-político que permite una desconcentración del poder hacia estos sectores de las primeras naciones y que ahí se pueda ejercer esa soberanía.

-Usted dirige el Observatorio Constituyente Indígena que busca acompañar el funcionamiento de la Convención Constitucional, ¿cómo cree que se debiese asegurar la participación territorial de los Pueblos Originarios en la redacción de la Constitución?

-Una de las funciones del observatorio es transformarse en una especie de pilar o de puente de la organización social mapuche, territorial y el debate del nuevo proceso constituyente, en eso tenemos miedo en que la asamblea constituyente se transforme en una nueva Cámara de Diputados. Si se transforma en eso, sería lo mismo que hemos visto en Chile donde se encierra un grupo de personas en ciertas salas, se ponen a debatir lo que debería ser para el país y la gente queda nuevamente afuera. Eso habría que evitarlo a toda costa. Nosotros como observatorio creemos que habría que habilitar escuelas de formación y de participación, pequeñas organizaciones y pequeñas reuniones hablando de lo que queremos como nueva Constitución. Tomando eso, transformándolo en un insumo, en un documento, publicarlo y hacerlo llegar a los 155 constituyentes. Solicitar diálogo, debates, traerlos a terreno, pero también pedirles que reciban a dirigentes, que escuchen las demandas territoriales y políticas. Eso es una tarea larga nuestra, pero que hay que llevarla adelante.

-¿Ahí debiese jugar un rol el Convenio 169 de la OIT?

-Sí, ese Convenio plantea que la participación de los pueblos originarios debe ser de acuerdo a sus propias instituciones, organizaciones y decisiones que ellos tomen para decidir su futuro. En ese contexto, el Convenio 169 tiene además un pilar fundamental, que es el artículo 6 que habla de la consulta. Cualquier innovación jurídica, aunque no creo que haya mucha innovación, que afecte directa o indirectamente a los pueblos originarios, deben ser sujeto a consultas. Ese es un instrumento muy importante y siento que no se le ha dado la importancia en torno a este nuevo debate.

El Desconcierto

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